Dibujar al aire libre es para mí fundamental, porque produce en mí una agilidad para procesar movimientos y situaciones que después en el momento de recrear aspectos de la vida cotidiana, esas acciones que capté a modo de ejercicio, se vuelven presentes en mi mente, y puedo reutilizarlas muchas veces. Es así como el dibujo que hice de la nena en la playa mirando el mar, me sirvió para que esa niñita sea la protagonista de mi cuento (Los versos del caracol) muchos años después.