Written on 19-Jun-2009 by
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Durante muchos siglos se pensó que los procesos o estados mentales, tales como el pensamiento o la conciencia, los sentimientos o la memoria, eran atributos de una substancia de naturaleza espiritual separada del cuerpo material. Esta concepción “dualista” de la naturaleza humana fue cuestionada por las modernas corrientes psicológicas al procurar aplicar la metodología y los criterios de las ciencias experimentales al estudio del comportamiento humano. A consecuencia de ello se reconoce la imposibilidad de desligar los procesos psíquicos o mentales del funcionamiento del sistema nervioso. No hay pensamientos, sentimientos o recuerdos, cuya realización no implique la activación de algún área del cerebro. Aunque podamos distinguir los procesos estrictamente fisiológicos como, por ejemplo, un impulso nervioso, de un proceso psíquico, como por ejemplo un recuerdo o un sentimiento de tristeza, nadie parece poner en cuestión que el sistema nervioso central – en especial el cerebro, su órgano principal – es el “lugar” donde ocurren los procesos psíquicos.