Análisis histórico-crítico » Identidad de la Psicología Social

 4 Comments- Add comment | Back to Tema18 Written on 21-Jun-2009 by jp_tm
Martin-Baró divide la historia de la psicología social en tres periodos, el apartado anterior correspondería al primer período, caracterizado por la pregunta acerca de “qué es lo que mantiene unidos a los miembros de la sociedad”. A partir de lo que él llama la americanización de la psicología social en donde a inicios del S.XX los psicólogos americanos comienzan a ocuparse de la cuestión social. Se transforma entonces en un segundo periodo la pregunta a “sobre qué integran a las personas el orden social establecido”, es decir “qué hay que hacer para que cualquier individuo o grupo se integre armoniosamente en el orden dado”.

El acontecimiento que precisa lo social como estudio dentro de la psicología es la publicación de los libros “Psicología Social”  de dos autores, Mc Dougall y Ross con una mirada del comportamiento social totalmente opuestas. Por un lado Mc Dougall tiene una mirada innatista de la conducta social se concentra más en el indiciduo, mientras que Ross desde un enfoque más sociológico, plantea que ésta era causada por la imitación o por la sugestión, dándole un papel fundamental a la cultura y la sociedad. Esta cuestión ha sido la pauta de discusión de la psicología social.

Pero es realmente Allport quién es considerado el padre de la psicología social científica. Dada la búsqueda de cientificidad de la psicología como el momento histórico en donde las cosecuencias de la I Guerra Mundial impone buscar respuestas a la problemática emergente, se vio la necesidad de estudiar lo social dentro de un marco experimental, medible, observable, cuantificable. “Allport, se encarga de trasladar a la psicología social el enfoque conductista propugnado por Watson” lo que significa que la psicología social era también una psicología individual, lo social entonces era la suma de las reacciones de los individuos.   

Poco a poco se fue consolidando la psicología social dentro de un marco experimental, ésta década de los años 20’s hasta inicios de los 30’s tuvo investigaciones de diferentes autores que introdujeron diferentes conceptos al estudio social de corte estadounidense. Por ejemplo, el nacimiento del campo de “medición de actitudes” de Thurstone citado por Rodrigues, Assmar y Jablonski, y Worchel, Cooper, Goethals y Olson, ellos suponían que estos conceptos: actitudes y opiniones, se podían medir, y así desarrollaron técnicas al respecto.

Entre tanto se daba el auge la psicología gestalista en Europa, los psicólogos alemanes y austriacos como Koffka, Wertheimer y Lewin migraron a USA con el ascenso de Hitler al poder. Este suceso comenzó a influenciar los estudios menciona que la psicología social. Asch, por ejemplo realizó el estudio definitivo de la Gestalt en el contexto americano, gestando así el enfoque de grupo desarrollado significativamente por Lewin a finales de los años treinta. Siguiendo a los autores, Lewin se separaba de la teoría  de la Gestalt propiamente dicha porque ésta se interesa por los procesos fisiológicos de la percepción, mientras que Lewin estaba interesado en la conducta intencional y para él las motivaciones que estaban fuertemente ligadas a los procesos fisiológicos se ven entorpecidas. Lewin es llamado el fundador de la moderna psicología social, creía posible enunciar las teorías generales ligadas al comportamiento humano en situaciones sociales, así no se debía investigar entonces los fenómenos de una manera separada e inconexa. Igualmente, el gran aporte de Lewin, Lippitt y White fue su estudio sobre liderazgo como consecuencia de un contexto de guerra en donde se preguntaba constantemente cuál estilo de gobierno era mejor. 

Desde la mirada de Martín-Baró la Segunda Guerra Mundial dio para el desarrollo de tres áreas significativas. La primera a ver, es la mencionada previamente acerca del estudio de los fenómenos grupales, por los motivos dichos; particularmente en lo referente a las relaciones individuales con los grupos pequeños y relaciones interindividuales dentro de los grupos; como segunda área el autor señala el desarrollo en el concepto de actitudes con autores como W.I Thomas y F. Znaniecki (1918-1920), el análisis de los procesos de formación y cambios de éstas; por último como interés particular, la Escuela de Frankfurt con su representante T.W Adorno, se preocuparon por el condicionamiento social de la persona humana así como el influjo de las personas en el sistema social.

Básicamente en la década de 1950 se desarrollaron temáticas que respondían a las necesidades postguerra. Los psicólogos desarrollaron conceptos relacionados con los esquemas de grupo,  Worchel, Cooper, Goethals y Olson, recuerdan algunos temas como estudios sobre la conformidad de Asch, la obediencia Milgram, efectos de las situaciones sociales sobre los individuos de Festinger . Éste último propuso en 1957 la teoría de la disonancia cognitiva en donde propone que las personas tienden a buscar congruencia en sus cogniciones (creencias, actitudes e información sobre sus conductas y sobre la de otros). La importancia de esta teoría fue su aplicación en la profundización de la conducta de los consumidores, la atracción interpersonal, la integración en las escuelas y el aprendizaje.

 “En este sentido, el segundo período presenta tres constates, precisamente vinculadas a la norteamericación de la psicología social: el individualismo, el psicologismo y la perspectiva desde el poder establecido (…) optó por una visión individualista, según la cual la realidad debe ser estudiada tomando el individuo como unidad de análisis y como principio epistemológico”.

Sin embargo, a pesar de la marcada influencia del conductismo individualista, en los años 30’s se desarrolló por su parte la postura interaccionista con Dewey y Mead. Según Collier, Minton y Reynolds, Dewey plantea que tanto el individuo como el ambiente son fundamentales, y la interacción es la clave para comprender la conciencia humana, en donde existen elementos a priori en cada individuo que se desarrollan dentro de una redo social, en un proceso de intersubjetividad. Siguiendo a los autores, Mead entretanto habló de “conductismo social”, pero este término es diferente a la de Watson, y la historia muestra que predominó la mirada de Watson. Mead veía la conducta como la manifestación de las acciones, pero relacionadas con estados internos de conciencia, como las actitudes, las intensiones y el significado social., “los psicólogos deben tener la relación entre pensamiento y conducta (..) los introspeccionistas estudiaban la conciencia y excluían la conducta, mientras que los watsonianos estudiaban la conducta pero excluían la conciencia”, por ejemplo, el lenguajes y los gestos son formas sociales de la conciencia misma. Aunque en su momento no fueron de gran impacto, sus aportes son fundamentales para las tendencias actuales dentro de la psicología social.

Aunque hasta el momento ha habido psicólogos que incluían una mirada cognitiva en sus posturas (como Allport, Lewin, entre otros), gracias a la influencia de los gestalistas, a finales de la década de los 50’s e inicios de los 60’s, se produjo lo que se llamaría en la psicología “la revolución cognitiva” teniendo repercusión en la psicología social. Todo esto porque se siguió la tradición de continuar las investigaciones con una orientación que incluía la percepción, las creencias y los procesos mentales vistos como muchas veces responsables de la conducta manifiesta. 

El tercer periodo propuesto por Martín-Baró lo relaciona con la derrota política y militar de la visión social norteamericana que tuvo a causa de la guerra de Vietnam. Los psicólogos entonces se orientan hacia lo que el autor enmarca con la pregunta de qué manera se puede liberar a los individuos del orden social, ya que para él, el orden social es solo un marco de referencia no es un determinante de los grupos y de las personas.; se debe pues, construir un orden social diferente.

De este modo surgen perspectivas como en la que se ubican Gergen, Berger y Luckman y Farr y Moskovchi que se ubican dentro del construccionismo social. El construccionismo considera el lenguaje, es decir, el discurso del yo, fundamental para el intercambio con la sociedad, existe una interacción dialéctica entre el individuo y la sociedad; en este enfoque, el construccionismo utiliza cualquier metodología de investigación siempre y cuando se mantenga la interpretación que el individuo tenga de los fenómenos que le suceden.

Es entonces cuando Martín-Baró considera que este último periodo, en el que la psicología actual se encuentra, abre diferentes “perspectivas la investigación: la visión de la realidad social como construcción, el enfoque conflictivo del orden social y el papel político de la psicología social”. En este mismo sentido,  Julio Seaone en el prólogo del texto de Collier, Minton y Reynolds habla de la psicología social postmoderna como aquella que va más allá de las delimitaciones sino que contextualiza históricamente el marco social desde la historia buscando no una polaridad sino una multiplicidad de dimensiones, pero no en un sentido caótico sin identidad como en la década de los 50’s, sino capaz de relacionar el pasado y presente de la disciplina. Como bien dice Seoane: “La validez del conocimiento psicológico  ya no radica en la metodología (ciencia clásica) ni tampoco en la comunidad científica (paradigma kuhniano), sino en el consenso entre expertos, ciudadanos y afectados.
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