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Back to LucasPelissero Written on 02-May-2011 by lucas_pelisseroAlgún supersticioso podría decir que estaba escrito, Sabato se fue un "sabato". Un escritor del que conozco realmente poco, uno de los tantos que por una razón u otra no me he sentado jamás a leer con calma. Un hombre que demostró que el compromiso con una idea no es contrario a la calidad de la propia obra. En esta ocasión en vez de escribir algo yo, dejo el lugar a quien ha sabido expresar la verdadera esencia de esta figura fundamental de la literatura argentina. Con ustedes Patrica Tobaldo.
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Qualche superstizioso direbbe che era destino, Sabato si è spento di sabato. Uno scrittore di cui conosco poco, uno dei tanti che per una o altra ragione non ho mai letto abbastanza. Un uomo che ha dimostrato che il compromesso con un'idea non è contrario alla qualità della propria opera. In questa occasione anziché scrivere qualcosa io, lascio il posto a chi ha saputo esprimere la vera essenza di questa figura fondamentale della letteratura argentina. Con voi Patricia Tobaldo.
Sabato... el último bastión della literatura argentina del siglo XX ha partido.
Ernesto Sábato, este sabio alborotador, físico, pintor e intelectual, un discípulo de los Joliot-Curie[1], mientras trabajaba en París, en el laboratorio Curie. Fue un racionalista dispuesto a “poner en jaque” a los grandes mitos de la sociedad contemporánea, que según advertía el maestro, están provocando la deshumanización de la sociedad: la contaminación, la deificación de la tecnología, las guerras entre hermanos, el culto a la economía, la inseguridad, la pobreza, el desprecio. Se preguntaba “¿Este es nuestro destino antes del final?”
Como una suerte de testamento secular, este viejo testigo de un Buenos Aires en constante mutación, revisa el siglo que transitó de manera extraordinaria junto a las grandes referencias culturales que les fueron contemporáneas y que marcaron su obra y su personalidad, convirtiendo ambas en extemporales. Se codeó con los grandes. Durante su estancia en Paris, llevó una suerte de doble vida: durante la noche asistía en Montparnasse[2] junto al desconcertante Dalí, a las veladas poéticas de los surrealistas y durante el día desarrollaba su pasión por la fusión del átomo. Experimentó las purgas estalinistas, el maestro decía que se había refugiado en Paris, justamente para escapar de un curso de rehabilitación en la Escuela Lenín en Moscú. Durante su juventud fue secretario de las Juventudes Comunistas, convencido de “la Revolución”, aunque su escepticismo terminó por desilusionarlo; él se definía a si mismo como “anarquista cristiano” o como “ateo” Y fue justamente en un seminario marxista donde conoció a Matilde Kusminsky Richter, su mujer, que siempre permanecerá fiel a su lado. Debatió frente a frente con Emile Cioran[3] sobre la crisis religiosa de la humanidad, fue colaborador activo de la revista “Sur” de Victoria Ocampo. Experimentó todos los “ismos” que se le pusieron por delante durante su dilatada vida, desde el surrealismo de su primera época en Paris, pasando por su militancia en el comunismo y el existencialismo de Jean-Paul Sastre y Camus al antiperonismo.
Partió con la memoria plena. Tuvo tiempo de casi todo. Sin embargo ¿De donde procedía su perpetuo descontento? Tres razones realmente fundamentadas: el haber tomado el lugar del hermano que murió antes de su nacimiento, de quién heredó su nombre y por quién su madre Ernestina, jamás pudo dejar de llorarlo. Haber conducido en 1984 la “Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas” escribiendo el informe titulado “Nunca Más” sobre el asesinato de más de dos mil desaparecidos durante la dictadura militar. Y de haber perdido un hijo antes de tiempo.
El escritor Ernesto Sábato, muerto el sábado de 30 de abril de 2011, a la edad de 99 años, el último gigante de la literatura argentina del siglo XX, junto a Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortazar. Tres novelas, traducidas en 30 idiomas, lo perpetúan y lo consagran internacionalmente: “El Túnel” (1948), celebrado por Albert Camus y Graham Greene, “Sobre Héroes y Tumbas” (1961) publicado en francés bajo el título “Alexandra” y “El Ángel de las Tinieblas” (1974). No dejará nunca de publicar a lo largo de su vida, obteniendo el Premio Cervantes de Literatura en 1984, la más alta distinción de la literatura en lengua española. Su ensayo “Antes del Fin” (1999) es considerado como su testamento espiritual, una suerte de equilibrio entre la fe y el escepticismo.
Culminada su pasantía en Paris, regresa a la Argentina previo paso por el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, Cambridge, Estados Unidos) donde retoma sus investigaciones sobre la relatividad.
A partir de 1945, aproximadamente, se consagra por entero a la literatura. Su obra podría calificarse entre la novela y el ensayo. Sábato amaba pintar y por encima de todo se consideraba un hombre comprometido con su tiempo.
De su relación con los escritores de su época, de Borges decía “Fuimos amigos, pero la política nos separa” “Siempre he sido antiperonista, pero aparentemente por motivos diferentes”ironizaba.
Creía firmemente en la juventud como recurso de recuperación de esa humanidad, que según él, se estaba desintegrando. Le decía a los jóvenes “Solamente aquellos capaces de encarnar una utopía, podrán tomar parte del combate decisivo a fin de recuperar la humanidad perdida”
A pesar de su grandeza, Sábato vivió sus últimos años en una pequeña casa en Santos Lugares, junto a su fiel secretaria, convertida en compañera de vida, Elvira González-Fraga. Su partida física no podrá borrar jamás la imagen de ese pequeño grande hombre, un observador lúcido, inquieto, paradójico…
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[1]Irene y Jean-Frédéric Joliot-Curie, matrimonio francés, ambos científicos fueron galardonados con el Premio Nobel de Química por sus trabajos en la síntesis de nuevos elementos radiactivos.
[2] Montparnasse, barrio de Paris que sitúa a la margen izquierda del río Sena. Se hizo famoso a comienzo del siglo XX, en los años llamados “Años Locos”, cuando el corazón intelectual de la vida de Paris.
[3] Emile Cioran, filósofo y moralista de origen rumano que escribió en lengua francesa, reconocido en Francia como uno de los pensadores más influyentes del siglo XX
Ilustración/Illustrazione: Cáser