Juventud 08


 

 My Blog » Sexo y sentimientos

 0 Comments- Add comment | Back to Juventud 08 Written on 22-Sep-2008 by abrahan

TeresaPor: Abrahán

 

En la vida de cada día, en cada momento, a cada minuto y en todo lugar donde nos encontremos, estamos en contacto con el sexo. ¿De qué forma? Muy fácil, si vamos ahora y encendemos el televisor, encontraremos sexo; si abrimos una revista de moda, encontraremos sexo; si vamos conduciendo el automóvil y nos detenemos a observar un anuncio espectacular, veremos sexo; si andamos por la calle, basta que observemos a la gente pasar y estaremos en contacto con el sexo.

      ¿A qué me refiero? Quizá con lo que he dicho anteriormente la imaginación haya ido muy lejos. Esto puede deberse quizá a que la palabra Sexo nos tiene muy influenciados y, me atrevería a decir que estamos haciendo un uso inadecuado y pervertido de ella. La palabra en sí, describe, según la Real academia de la lengua española,  “la condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas”. Como cuando en un cuestionario se nos pregunta de qué sexo somos. Por eso si encendemos el televisor lo que seguramente veremos serán personas, mujeres u hombres; si ojeamos una revista de moda, veremos modelos, mujeres y varones (niños, jóvenes, adultos y ancianos); en los anuncios espectaculares, se nos ofrece un producto, proponiéndose la imagen de una mujer o un hombre.

      Hoy en día escuchar la palabra sexo, de inmediato nos remite, a la mayoría de las personas, al acto sexual. Esto es precisamente porque por todos lados, tenemos un bombardeo tremendo en la cuestión del sexo en acto o en (potencia) provocación. Porque para ser honestos, el sexo vende y vende bastante. De lo contrario El desodorante AXE no se vendería como se vende; los automóviles, a pesar de saber que no incluyen a la supermodelo semidesnuda que aparece en el comercial, la estrategia funciona; Si el cantante Robbie Williams no se desnudara a menudo en sus espectáculos, quizá no tendría tantas fans abarrotando sus conciertos. Y así podría continuar con una larga lista de cosas en las que el protagonista es el sexo. Hoy en día y desde siempre, casi todas las campañas publicitarias, tal vez exceptuando a los comerciales para niños, todos los medios de comunicación, echan mano del sexo de alguna forma. La idea sexual está ahí y funciona de maravilla.

    Pero este problema acarrea otro problema, pues al tratar el tema del amor, entra a alusión la palabra “sentimiento o sentimientos”, entendiéndose como sentir el amor. Y creo que el problema está cuando se dice que el amor es un sentimiento. Me explico; confundir el amor con un sentimiento es un error de antaño, pues si atendemos al concepto, éste nos dice que “un sentimiento es una acción y/o efecto de sentir o sentirse”; y el amor no puede entrar en un simple sentir, como quien da un pellizco para que otro lo sienta. Recordemos que Dios nos ha creado a su imagen y semejanza ¿Y en qué nos parecemos a Dios? En la inteligencia, en la libertad que todo ser humano debe ejercer, pero sobre todo, en la capacidad de amar de la que está dotada cada persona en el mundo. Por eso, el amor ha de entenderse como una capacidad propia del ser humano, es una buena parte de lo que nos identifica como personas. Si sexualmente hablando, compartimos con los animales y las plantas el género sexual, no sucede lo mismo con el amor.

     Debe tenerse en cuenta que el ser humano es un ser sexuado, hombre y mujer, nacidos para estar en relación. el Ser humano es humano por esa relación con los demás y por su capacidad de amar. Recuerdo que alguna vez escuché a los cantantes Mijares y Lucero cantar: “lo más importante son los sentimientos...”, ahí me di cuenta del romanticismo barato y la ignorancia del que había compuesto esa canción. Me atrevería a decir que una de las causas de la crisis del matrimonio y de los estados de vida en los que es necesario el compromiso de por vida, podían deberse por una parte, a que nos hemos quedado sólo en el sentir, sin esperar ir más allá; no preocupándonos del amor en sí, si no de una mera satisfacción. Como si la vida matrimonial fuese un orgasmo eterno o como si la vida consagrada fuese un sentir bonito día y noche. Considero que es ahí donde debe comenzar la reflexión y dejar de hablar tanto de sexo y del falso sentir.

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