Todas las mañanas empiezan con un “Ey”. Nuestras caras de sueño nos delatan pero no impiden que cuando nos cruzamos esbocemos una de nuestras mejores sonrisas y un sincero “buenos días”/”good morning”.
Empieza el “caos”; olor a tostadas, turnos en las duchas, revuelo de maletas, cepillos de dientes por todos los lados, “¿has visto mi gorra?”, “¿puedes echarme crema en la espalda?”...Y ¡a trabajar!
El sol nos acompaña todos los días…aunque en el “Territorio del juego” se agradece cuando se vuelve menos intenso. Los voluntarios están haciendo un gran trabajo y los resultados comienzan a verse: el laberinto, los mosaicos, y ¡¿cómo no?! El cuadrilátero musical.
La comida es el momento más ruidoso de todo el día, a mi parecer. Todos aprovechamos los instantes en el que nuestras bocas no están del todo llenas para contarnos anécdotas del día, y atragantarnos con nuestras infinitas carcajadas. El patio de La Cabañuela es sitio favorito en Monleras, definitivamente.
Es curioso, que tras esto venga lo más relajado de nuestros 15 días: la siesta.
Los talleres de por la tarde es una de las actividades en las que más participan la gente del pueblo, estamos bien rodeados.
De nuevo en el patio de Luis y Carol; cena nos ponemos nuestras mejores galas y ,a dar una vuelta por el pueblo. ¡Qué bien nos lo pasamos con cualquier cosa! Aunque bueno, no debe depender de las actividades que hacemos, sino de que las hacemos todos juntos: murcianos, turcos, castellano leoneses, alemanes, franceses…”lo mismo da, que me da lo mismo”.
Virginia.![DSCF1264 [Resolución de Escritorio]](http://s3.amazonaws.com/webjam-upload/dscf1264_resolucin_de_escritorio___eb4e5e0c0e9d47d6a8ed96a9403751a0(1024x768)__125__.jpg)